La Brooks Ghost 18 afortunadamente no presenta ninguna revolución frente a su predecesora Ghost 17 y mantiene la mediosuela de DNA LOFT v3 que ofrece una amortiguación suave y equilibrada para absorber el impacto sin perder capacidad de respuesta. Todo es relativo y es esperable que desde Brooks ofrezcan compuestos con más respuesta en línea con lo que demanda el mercado, si bien los corredores objetivo estarán más pendientes de una mixta como la Launch 12.
La gran novedad en esta Ghost 18 se da en un renovado corte superior multicapa de punto fino suave que junto con una nueva lengüeta (que no está cosida a los laterales) da mayor sensación de confort sobre todo en cuanto al tacto y a la ventilación, aunque eso habrá que comprobarlo en persona con el calorcito. El conocido drop de 10 mm y una amortiguación generosa completan el paquete que no enamora pero que da lo que promete, lo que viene a ser una compra segura.
Ya puestos en el asfalto, la Ghost 18 brilla en rodajes fáciles y tiradas largas. La combinación de DNA LOFT v3 y un diseño equilibrado proporciona una pisada suave que invita a acumular kilómetros sin demasiada fatiga. Es lo suficientemente protectora para superficies duras pero lo bastante estable para ritmos moderados, sin locuras. El ajuste es seguro en el mediopié y espacioso en la puntera, apto para pies anchos aunque la marca americana suele disponer de varios anchos para acomodar a sus leales clientes. La durabilidad de la suela es excelente gracias a la goma de alta resistencia. El peso de la zapatilla quizás se antoja un pelín excesivo, algo por encima del promedio de su categoría y definitivamente no en la tendencia del mercado pero está claro que la Ghost 18 es una zapatilla más de la "vieja escuela" y posiblemente ahí radique su éxito. Ale, a correr.