La Saucony Endorphin Elite 3 es la superzapatilla de competición más radical de la marca estadounidense, pensada para corredores que buscan la máxima reactividad en maratón y medias distancias, con una placa de fibra de carbono ranurada que ofrece una propulsión estratosférica, a la altura de su precio. Aunque toma como referencia el tallaje para hombres, se trata de un modelo unisex. Se sitúa en la cima de la familia Endorphin, un escalón superior respecto a la Endorphin Pro 5 y de la Endorphin Speed 5, con una construcción orientada exclusivamente al día de la carrera por lo que hay que pensar muy bien si la compra merece la pena porque barata... no es.
Respecto a la generación anterior, los cambios más destacados van en línea con corregir la inestabilidad que algunos corredores notaban en la Elite 2 y es que la altura del perfil no ayuda en este aspecto. La mediasuela añade más volumen de espuma IncrediRUN en talón y zona lateral, rellenando zonas vacías para mejorar la base de apoyo, mientras que la placa de fibra de carbono pasa a un diseño ranurado más rígido que transmite mayor impulso longitudinal. El corte superior se renueva con una malla tipo punto ligera y elástica, de tipo calcetín, que mejora notablemente la comodidad y la transpirabilidad; carece de contrafuerte rígido, una buena noticia para quienes sufren en el talón o tienen una inserción del Aquiles sensible. El ajuste resulta fiel a la talla, con una puntera cuadrada y una horma algo más generosa de lo habitual en zapatillas de competición.
Con 39,5 mm en el talón y 31,5 mm en la delantera (drop de 8 mm), la geometría roza el límite reglamentario (a qué límites estamos llegando: qué recuerdos cuando la definición de dopaje era cualquier ayuda externa no natural) y combina amortiguación generosa con transiciones rápidas gracias a la tecnología SpeedRoll. La suela PWRTRAC aporta agarre sobre asfalto, aunque al igual que la mayoría de superzapatillas de carretera no está pensada para superficies irregulares y da la impresión de que en cualquier momento se va a desintegrar. Es una zapatilla para ritmos exigentes, donde se puede sacar el mayor partido a la combinación de espuma y placa. Ale, a correr.