La New Balance Fresh Foam X 1080 v14 es la zapatilla de entrenamiento diario premium para corredores neutros que priorizan la comodidad en cada kilómetro pero que da claros síntomas de agotamiento porque no se adapta bien a los nuevos tiempos: es más pesada que su predecesora y el compuesto (en tiempos pasados novedoso y que te llevaba a otro nivel) Fresh Foam X no ofrece la respuesta que sí que dan otras tecnologías como el FuelCell que brilla en otros modelos de la gama de la marca americana como la estupenda mixta FuelCell Rebel v5. En fin, que toca al departamento de I+D darle una nueva vuelta de tuerca al asunto.
El corte superior de malla engineered se supone más transpirable que en versiones anteriores si bien el sobredimensionado logo ocupa casi todo el lateral exterior, cuestiones de moda. Con un ajuste fiel a la talla y una horma media que envuelve el pie sin puntos de presión. La lengüeta acolchada y los cordones tradicionales permiten un ajuste preciso, mientras que la puntera ofrece espacio suficiente para que los dedos se muevan con naturalidad en tiradas largas. La construcción es robusta y ofrece un aspecto un poco recargado, casi abrigosito, levantando serias dudas acerca de la disipación de calor.
La mediasuela de espuma Fresh Foam X ofrece una pisada cómoda con un tacto tirando a blando, con un rocker pronunciado que facilita las transiciones gracias a los 6 mm de drop y una geometría clásica, orientada a corredores que aterrizan de talón. La suela exterior de caucho cubre las zonas de alto desgaste, garantizando durabilidad sin añadir peso innecesario. En resumen, la 1080 v14 es la evolución lógica de una de las gamas más consolidadas del mercado, tan lógica que las rivales la están adelantando por la derecha, siendo una candidata ideal para los que están agusto con las versiones anteriores y los cambios (más bien las malas noticias en forma de sorpresa) les vienen fatal. Ale, a correr.