La Mizuno Neo Vista 3 es la apuesta de Mizuno por la superzapatilla de entrenamiento cotidiano, una zapatilla mixta diseñada para corredores neutros que buscan amortiguación generosa, rebote y versatilidad en una sola opción. Se sitúa dentro del llamado "Bounce Silo" de la marca japonesa, un escalón por encima de opciones más tradicionales como la Wave Rider 29 y por debajo de la gama de competición más agresiva. Frente a rivales como la Puma Deviate Nitro 4, apuesta por un perfil más alto y una sensación de carrera divertida y elástica, más en la línea maximalista de la Asics Superblast 3.
La tercera edición mantiene el espíritu de la Neo Vista original, aunque refinado: la bota de punto con calcetín integrado sigue siendo el alma del corte superior, mejorando la comodidad de entrada y la sujeción general respecto a la versión anterior. El talón añade más acolchado y la lengueta asimétrica con cincha elástica facilita calzar la zapatilla sin renunciar al ajuste. La transpirabilidad es correcta para ritmos variados, aunque la malla es algo más gruesa de lo habitual, algo a tener en cuenta en los días más cálidos. El ajuste es fiel a la talla, con una horma media que envuelve bien el pie; corredores con pie muy ancho deberían probarla antes de decidirse.
La mediasuela combina la espuma Mizuno Enerzy NXT con una placa de nailon 3D Wave Plate de perfil más suave que las placas de carbono rígidas, lo que aporta propulsión sin hacer la zancada demasiado agresiva, una apuesta que ha resultado de gran éxito en la Saucony Endorphin Speed 5. La geometría Smooth Speed Assist ayuda a impulsar la transición y la sensación bajo el pie es de rebote controlado, ideal para rodajes largos y series de ritmo moderado. Con un drop clásico de 8 mm, la orientación favorece a quienes aterrizan de talón o mediopié aunque cuesta reconocer las zapatillas para correr de Mizuno, tanto tiempo con esas sensaciones tirando a toscas que las hacían inconfundibles y que dividían a los corredores entre los que estaban encantados y las odiaban para rozar la irrelevancia, qué pena. Ale, a correr.