La Asics Superblast 3 aterriza con la que probablemente sea la actualización más significativa de la saga: la nueva espuma FF LEAP, la misma que monta la Metaspeed Tokyo de competición, sustituye a la FF Turbo+ de la v2 en la capa superior de la mediasuela. El resultado es una zapatilla 13g más ligera (231g en talla 42,5 ES) con 46.5mm de altura en el talón y 38.5mm en el antepié, cifras que la sitúan de lleno en el territorio de las zapatillas maximalistas. Su precio de 220€ la convierte en una de las opciones más caras de su categoría, pero los materiales justifican la inversión: no muchas zapatillas de entrenamiento montan espuma de competición bajo el pie. Frente a alternativas como la Nike Vomero 18, la Hoka Clifton 10 o la Saucony Triumph 23, la Superblast 3 ofrece una combinación de ligereza, amortiguación y estabilidad difícil de igualar.
El corte superior adopta una malla tejida más ligera que la de la v2, con un sistema de cordones híbrido (cuerdas elásticas en la parte baja, ojales perforados arriba) que permite un ajuste personalizado. La lengüeta parcialmente cosida a ambos laterales es fina y perforada con agujeros generosos para la ventilación, aunque la puntera carece de orificios de transpiración —un inconveniente si corres en clima cálido. El ajuste es true-to-size con una puntera de volumen moderado-alto: holgado para pies estrechos, adecuado para pies medios. El contrafuerte del talón es más rígido que en la v2, pero la amortiguación mejorada del collarín compensa cualquier sensación de rigidez.
Debajo, la combinación de FF LEAP en la capa superior —notablemente más suave y reactiva que la FF Turbo+ anterior— sobre una base de 10mm de FF BLAST+ más firme produce una pisada suave pero controlada. Esa capa inferior actúa como estabilizador, evitando que la espuma superior se hunda en exceso bajo el peso, especialmente en la zona del arco donde se eleva ligeramente en el lado interior. La suela combina AHARLO en el talón y ASICSGRIP en el antepié, con una adherencia excepcional y una durabilidad sobresaliente para el peso tan contenido de la zapatilla. Ideal para rodajes largos, tiradas a ritmo conversacional y entrenamientos de tempo: no es la más bailable (para eso está la Novablast 3), pero sí la más consistente y fiable del arsenal ASICS para entrenamiento de alto volumen. Ale, a correr.