La Hoka Clifton Pro es una apuesta bastante extraña por parte de la marca americana. Para empezar, ese sufijo "Pro" invita a destapar el tarro de las esencias y esperar que sea una zapatilla orientada a buscar un rendimento excepcional. Por otra parte, sigue siendo una Clifton, un nombre que el común de los mortales identifica con zapatilla de entrenamiento diario. Así que aparte del sobredimensionadísimo nombre en el lateral exterior que recuerda a las peores imitaciones de marcas (presuntamente de lujo) expuestas en mercadillos de dudosa legalidad, el resumen para vagos es que es una Clifton con mejor respuesta gracias a una gemotría un pelín más agresiva y al nuevo compuesto en la mediosuela que esperemos ver en la siguiente evolución de la Mach 7.
Así que respecto a la Clifton 11, la principal novedad es la mencionada mediasuela de EVA supercrítica llamada ProGlide+ ("Pro" y "+" ya de primeras, eso da escaso margen para el nombre de la siguiente evolución), con mejor retorno de energía que el de la versión "convencional", sin perder la suavidad característica de la familia Clifton. La suela con caucho en zonas clave mejora la durabilidad sin añadir peso innecesario. El corte superior de malla técnica es más ligero y transpirable, con un buen ajuste y una horma cómoda que deja espacio suficiente en la parte delantera para largas correteos.
Con un perfil elevado y un drop que mantiene los 8 mm de la versión "convencional", la Clifton Pro se siente cómoda y protegida, pero con una transición algo más ágil que la Clifton 11 clásica aunque añada unos imperceptibles gramos de peso en báscula. Es ideal para corredores neutros que buscan una zapatilla diaria con amortiguación, cierta polivalencia para ritmos suaves-medios, buena estabilidad y quieran probar esta nueva apuesta de Hoka. Habrá que estar atento porque es el mercado quien la pondrá en su sitio. Ale, a correr.